viernes, 3 de julio de 2009

AMIGOS DEL MUNDO, ENEMIGOS DE DIOS

“¡Oh gente infiel! ¿No saben ustedes que ser amigos del mundo es ser enemigos de Dios? Cualquiera que decide ser amigo del mundo, se vuelve enemigo de Dios.” Stg 4.4

Hay una tendencia dentro de la cristiandad, hoy casi dominante, que intenta convencernos de adoptar los valores de la sociedad de consumo como medida de espiritualidad y madurez cristiana. Ser empresario, tener un auto cero kilómetro, mucho dinero en la cuenta, una mansión y cosas por el estilo son la prueba de la bendición de Dios. Parece que los patriarcas, los profetas y todos los santos de Dios estaban fatalmente engañados, o la Escritura da falso testimonio en Hebreos 11.4-40.

Las mismas personas que dicen esas cosas, que hasta quieren que aceptemos que Jesús las decía, desean que dejemos de adorar al Señor como Él mismo lo estableció en su Palabra y aceptemos músicas, danzas, modas y expresiones más agradables para el mundo. El padrón del culto divino ya no es la gloria de Dios, sino que los asistentes se sientan bien. Las reuniones tienen que ser cada vez más divertidas, innovadoras, atractivas, sin importar el precio que se pague para conseguirlo.

El interés está tan descaradamente centrado en obtener más influencia, poder y, sobre todo, dinero, que sería más honesto si esa gente montase empresas de entretenimiento. Algunos lo hacen y ya no fundan iglesias, sino Centros de Convenciones, Comunidades, Embajadas y otras cosas por el estilo. Y las multitudes adoran eso. Templos del pensamiento positivo, de la motivación para competir en el mercado. Lugares donde nunca van a oír denunciar el pecado. Pecado allí es ser pobre, “fracasado”, o no estar a la moda.

Quien lea puede ser que piense que soy yo un anciano huraño y amargado. No, soy un joven en la casa de los 30, bastante divertido e informal. Un hombre común, agradecido por la maravillosa gracia de Dios que me arrancó de este siglo maligno y me llevó a la luz de Cristo, el mismo Cristo que dijo: “Dichosos ustedes, cuando la gente los insulte y los maltrate, y cuando por causa mía los ataquen con toda clase de mentiras.” Mt 5.11 Sufro al ver a quienes se profesan cristianos correr atrás de las ventajas del mundo. Lo preocupante no es cuando el sistema nos considera extraños, radicales, inadaptados. Lo terrible es cuando el mundo que nos rodea nos considera parte de él, cuando ser “creyente” es el pasaporte para el éxito, la riqueza y el poder.

Quiera el Señor despertar a mi generación. Que el velo de engaño que hoy cubre los ojos de la mayoría caiga y dé paso a la luminosa vida en Cristo. Neguemos, sin temor, los valores del mundo. Seamos amigos de Dios. Es posible que entonces seamos rechazados, humillados y perseguidos. “Dichosos ustedes, si alguien los insulta por causa de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios está continuamente sobre ustedes.” 1P 4.14

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Debemos ayudar al mundo encontrar esperanza y luz en Jesús sin embargo eso no quiere decir q tengamos q ser amigos del mundo...

karina orozco dijo...

amen hermano así mismo es, cada día que pasa queremos tener en las iglesias a jóvenes con las mejores modas en música, dinámicas y nos apartamos verdaderamente de esa comunión intima con Dios a través de la alabanza espiritual y cada ves esto se vuelve mas como el mundo que como Dios quiere que sea,bendiciones, yo tengo 22 años y alabo a Dios cada día por sus maravillas

lelis♥ dijo...

asi es... la lucha es contra la carne... es por eso que el mundo nos atrae tanto.. EL CREADOR del cielo te bendiga!