martes, 6 de septiembre de 2011

¿Quién es mi hermano?

Es común entre los seguidores de las religiones llamarse hermanos entre sí. Para la mayoría es simplemente un modo de dirigirse al otro, o un título que lo identifica como seguidor de determinada doctrina. Lamentablemente, muchas veces los cristianos olvidamos el verdadero significado de esa palabra y la aplicamos mal, con la consiguiente confusión. Por eso, ¿quién es mi hermano?

No necesitamos profundizar mucho. Hasta un niño pequeño entiende bien la extensión fundamental del significado de llamar a alguien hermano o hermana. Significa ser, con respecto a la otra persona, miembros de la misma familia, hijos de los mismos padres, o sólo el mismo padre o madre. No hay hermandad sin esa íntima relación.

La Familia de Dios: La familia de Dios, su casa, es la Iglesia. Solamente la Iglesia, propiedad de Dios, puede identificarse como tal. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”. Ver Efesios 2.19 – 22.

Hijos e Hijas del mismo Padre: Cualquiera admite que un hermano es aquel o aquella que nació del mismo padre, o fue adoptado por él. Lo mismo ocurre en la familia espiritual, solamente son hermanos y hermanas aquellos que han nacido del agua y del Espíritu por la obediencia al evangelio, “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. Ver Juan 3.1 – 8; 1.13.

Es imperioso para los hijos de Dios saber identificar a su familia, y no llamar hermanos o hermanas a aquellos que no lo son. Dijo Jesús: “¿Quién es mi madre, y quiénes mis hermanos? (…) todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” Mateo 12.48, 50.