jueves, 5 de enero de 2012

Ofrenda

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9.7

Una cierta mentalidad de obligación comercial, o de corporativismo, ha quitado el carácter espiritual de la ofrenda para convertirla en una contribución social o, peor aún, en el honorario por un servicio recibido. Es claro que se maquilla esa actitud con una máscara de piedad, pero los efectos prácticos dan testimonio inequívoco de tal situación.

La palabra de Dios siempre ha identificado la ofrenda como parte integrante de la adoración. No es el pago por algo recibido, sino una señal de gratitud y comunión. Por eso se rige por ciertos principios que marcan y preservan su carácter espiritual: Dios sólo acepta las ofrendas de los santos; la ofrenda es una señal de fiesta y gratuidad; ofrendar no es parte de un trato comercial con el Señor, no existe algo como la “bolsa de valores” de Dios.

Así como el acto de ofrendar, cuando se ajusta a la voluntad del Señor, es una forma de adoración espiritual, el uso de esas ofrendas debe dirigirse a los fines que el Señor autorizó en su palabra.

1.    La predicación del Evangelio: es mandato del Señor predicar el Evangelio hasta los confines de la tierra, y su palabra establece que no se debe recibir para ese fin ningún apoyo de los no salvos (3 Juan 7 – 8).
2.    La edificación de la Iglesia: o sea, proveer todo lo necesario para llevar a cabo la “obra del ministerio” (Hechos 2. 42; Colosenses 3.16; Hechos 20.7).
3.    La provisión de los santos: significa suplir las necesidades de los santos pobres, incluyendo el “sostener a las viudas que en verdad lo son” (Hechos 11. 27 – 30; Romanos 15. 26; 1 Corintios 16. 1 – 4; 1 Timoteo 5. 3 – 16).

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmos 51.17

2 comentarios:

Andrea Ramirez dijo...

Graciasss por este mensaje, cada vez es mas claro para mi el ofrecer mi ofrenda.

Andrea Ramirez dijo...

Gracias por tu reflexion, cada vez es mas claro para mi la importancia de ofrendar